Ficha técnica: Borja, J. (2025). Soliloquios interactivos sobre la naturaleza humana.
Lugar: Granada, España. Editorial Co-presencias. Publicación: 6 de junio de 2025. Páginas: 360. ISBN: 978-84-09-73582-2
Autor de la reseña: Pedro Rey Murrieta
Es bien sabido que la naturaleza de nuestra disciplina se distingue por su intrincada complejidad: experimentos meticulosos, reflexiones histórico-conceptuales, investigaciones correlacionales significativas, construcciones teóricas sistemáticas, estudios de casos clínicos, evaluaciones diagnósticas, asesorías y consejos personales e impersonales. Pareciera que la psicología debiese encargarse de llevar a cabo todo esto, pero la realidad es que la labor científica y profesional del psicólogo todavía es motivo de debate.
En su acepción científica, esta complejidad ha sido retratada desde múltiples perspectivas. Una de ellas ha cobrado particular relevancia y, desde su planteamiento, ha reverberado en el gremio de la psicología latinoamericana, así como en las aulas y los pasillos de las escuelas de psicología de estas latitudes. Esta forma de entender nuestra disciplina sostiene que las diferentes psicologías son inconmensurables; sugiriendo con ello que, si bien es posible identificar diversos paradigmas que comparten referentes conceptuales (como mundo, cuerpo, mente, cerebro y conducta), en la medida en que suponen compromisos ontológicos, epistemológicos y morales disímiles, lo que realmente tenemos son diferentes disciplinas coexistiendo al amparo de un mismo nombre (Ribes, 2000, 2004).
Sin embargo, en esta misma zona geográfica, también hay quienes reconocen esta amplia diversidad y aun así apuestan por una integración teórica (véase Gutiérrez, 2018). En esta línea, Pérez-Almonacid (2018) ha desarrollado una clasificación de la psicología contemporánea que permite señalar la viabilidad y los límites de las relaciones interteóricas, tales como teorización, reducción, equivalencia y subsunción, entre las categorías y conceptos de las diferentes teorías psicológicas. Dicha clasificación se realiza sobre la base de tres coordenadas que permiten ubicar la labor psicológica asociada, virtualmente, a cualquier teoría: i) alcance (criterios epistémicos disciplinarios o extra-disciplinarios); ii) naturaleza del objeto de estudio (mediacional o no mediacional); iii) propósito epistémico (nomotético o idiográfico). Desde nuestra perspectiva, esta propuesta resulta fundamental para comprender el estado actual de nuestra disciplina, toda vez que:
a) Cuestiona la idea de que no es posible una ciencia psicológica teóricamente unificada al plantear que tales teorías en realidad constituyen aproximaciones a un mismo objeto desde coordenadas más o menos distantes.
b) Invita a entender estas aproximaciones como posicionamientos teóricos inscritos en las prácticas convencionales propias de nuestro dominio disciplinar (Bautista, 2019).
c) Favorece el reconocimiento de redes de influencias categoriales-conceptuales entre tradiciones y generaciones de autores a través de genealogías mediacionales y no mediacionales (Pérez-Almonacid, 2022).
d) Permite proponer una integración de las psicologías no mediacionales mediante un enfoque de sistemas dinámicos ontogenéticos (Pérez-Almonacid, 2025).
A grandes rasgos, este es el contexto teórico en el que Soliloquios cobra sentido e importancia, razón por la cual consideramos que no es coincidencia que el marco de referencia en el que la obra se inserta sea la Psicología interconductual1, toda vez que tal posicionamiento se ha distinguido por su particular interés en definir, en términos naturalistas y con rigor histórico-conceptual, las proposiciones o fundamentos lógicos, metasistemáticos y sistemáticos para la construcción de una psicología científica. Estos fundamentos, sin embargo, no son asumidos acríticamente por el autor del libro, cual si fuesen mandamientos. Antes bien, a lo largo de los ensayos, se entretejen diversos cuestionamientos que seguramente incomodarán a más de un interconductista.
A pesar de que estas interrogantes puedan parecer inconvenientes e inoportunas para los nuevos y no tan nuevos adeptos, la realidad es que el centenario recién cumplido de la publicación de los dos volúmenes de los Principios de psicología (Kantor, 1924-1926) parece indicar que ya es tiempo de salir de la zona de confort. Así que, en lugar de manifestar indicios de resistencia al cambio, podría resultar de mayor provecho atender la siguiente recomendación cautelar: “si un conocimiento no se contrasta se convierte en dogma religioso y sus defensores caen en la tentación de sentirse profetas” (Borja, 2025, p. 46).
Así, desde la Introducción divergente, Borja nos deja clara cuál es la idea fundamental que atraviesa los ensayos que componen la obra: la naturaleza humana de las personas sólo puede comprenderse en su génesis y desarrollo. A partir de esta premisa, introduce algunas de las nociones fundamentales de la psicología que constituirán la piedra angular sobre la cual se fundamentará la posición desarrollada a lo largo del libro: organismo, individuo, persona. Estas tres formas del ser representan, a nuestro parecer, una alternativa promisoria para la delimitación onto-epistémica de la psicología y la definición de sus relaciones con las diversas disciplinas del modo de conocimiento científico (López, 2017). A continuación, se presenta una síntesis de los doce soliloquios.
I. En Un poco de historia se expone cómo el espíritu de los tiempos ha moldeado históricamente distintas concepciones sobre la realidad y la condición humana, y se señala que la introducción en México de la obra de J. R. Kantor respondió a condiciones sociohistóricas singulares, las cuales invitan a reflexionar sobre el marco conceptual de origen de quien ha estudiado o estudia actualmente el interconductismo y la psicología interconductual.
II. En Los descubrimientos científicos se plantea que, pese a la abundancia de investigaciones de diversos tipos acerca del comportamiento individual, existe realmente una escasez de descubrimientos psicológicos, y se sugiere que esta falta refleja, entre otras cosas, las limitaciones de la teoría del condicionamiento (tc) como guía predilecta de la investigación psicológica para algunos posicionamientos no mediacionales.
III. En Lo psicológico en la vida de todos los días se remite a los lectores a la experiencia individual desde la que vivimos o experimentamos ordinariamente el mundo, en tanto seres humanos o personas, para señalar que el lenguaje técnico de nuestra disciplina debe desarrollarse a partir de este conocimiento intuitivo sobre los otros y sobre nosotros mismos, el cual nos conduce irremediablemente a emitir juicios acerca de lo que nos rodea y lo que nos acontece.
IV. En Los marcos epistemológicos generales se presentan los fundamentos onto-epistémicos que pueden asumirse como sustrato filosófico durante la construcción del lenguaje técnico de la teoría2: a) el idealismo subjetivista (S → O); b) el materialismo mecanicista (S ← O); c) el materialismo dialéctico/constructivismo interaccionista (S ↔ O). Este último marco es el asumido como referencia por el autor para desarrollar las ideas vertidas en los ensayos.
V. En El lenguaje, la lengua, el habla, la gramática y otros conceptos relacionados se sugiere la inmanencia del lenguaje en tanto vehículo universal mediante el cual entendemos y nos entendemos, para subrayar la íntima relación que existe entre el lenguaje y la cultura en la configuración de nuestra idiosincrasia personal, así como para sostener que la estructuración de la personalidad no sólo tiene lugar al modo de la tc (a través del mecanismo de asociación refleja), como si se tratase de un organismo vacío cuya experiencia se llena con los objetos del entorno3.
VI. En ¿Es la psicología una ciencia? se afinan diversas ideas y nociones que serán fundamentales para responder si es posible (o no) ensamblar a la psicología en el concierto de las ciencias empíricas. Además, se afirma que el psicólogo conductual, en la persecución de sus aspiraciones científicas, “ha despersonalizado los fenómenos de estudio y ha preferido hablar de “la conducta” y de “los estímulos”, como si estos, psicológicamente hablando, existieran de modo independiente de un individuo (humano o no humano) con historia” (Borja, 2025, pp. 152-153).
VII. En El lenguaje cotidiano, el lenguaje técnico y la construcción de teorías en la psicología se acentúa la necesidad de contar con una nomenclatura disciplinar propia que permita darcuenta de la naturaleza humana. Se argumenta que los fenómenos de interés para nuestra disciplina “están ahí”, ante nuestra experiencia ordinariamente enriquecida frente al mundo, y que es a partir de nuestro contacto con ellos que se debe construir el lenguaje técnico de las teorías científicas en psicología, advirtiendo que “si no quedan claras las reglas de correspondencia/coherencia mutua entre las bases empíricas y la estructura formal de la teoría, se corre el riesgo de terminar definiendo lo psicológico como aquello que estudian los psicólogos” (Borja, 2025, p. 210).
VIII. En Fenómeno, modelo, teoría, hecho y dato se establecen las diferencias entre estos conceptos relativos al lenguaje de las ciencias. Destaca el concepto de fenómeno, puesto que su definición como aquello que aparece naturalmente a la conciencia y que resulta de la interacción sujeto-objeto supone un posicionamiento afín a la fenomenologíacon implicaciones importantes para el entendimiento de nuestro contacto con el mundo o la realidad.
IX. En ¿Son inconmensurables las teorías psicológicas? se expone el inmemorial problema de la búsqueda por la conmensurabilidad entre las diversas teorías de nuestra disciplina para sostener que su resolución requiere atender una serie de consideraciones que, de admitirse, permitirían comprender que “la búsqueda de conmensurabilidad o la convicción de lo contrario es más un juego clasificatorio y descalificatorio de teorías, que una condición sine qua non para dilucidar la especificidad del objeto de estudio de la psicología” (Borja, 2025, p. 257).
X. En Sobre las competencias y su papel en una teoría psicológica se discute la pertinencia de este concepto en el contexto de la TC. Se expone que las competencias conductuales fueron originalmente consideradas como uno de los fundamentos de las interacciones organismo-ambiente, junto a la mediación y el desligamiento funcional; pero, de acuerdo con Borja (2025), debido a la insistencia de algunos teóricos de la conducta por hacer de dicho concepto una interfaz entre el lenguaje técnico y el mundo ordinario, “se ha vuelto la noción más relevante para muchos psicólogos, dejando de lado el análisis conceptual y la investigación en torno a otros conceptos y procesos, reduciendo inopinadamente lo psicológico a una mera cuestión de competencias” (p. 260).
XI. En Las predisposiciones conductuales congénitas (PCC) se ofrece una base material divergente para la definición de un objeto disciplinar propio de la psicología, para lo cual se cuestiona la noción de reactividad biológica que subyace a la conducta y la interconducta en tanto sustento de estos objetos de estudio. Se plantea que dicha noción supone un compromiso onto-epistémico con el materialismo mecanicista, dado que asume una forma particular de entender la biología de los seres vivos al defender que “la característica definitoria básica de un organismo es la irritabilidad […] la forma más elemental que posee un ser viviente de reaccionar ante su entorno” (Borja, 2025, p. 282)4. De esta manera, las PCC representan una base material que permite definir el papel de la biología del ser vivo en el objeto psicológico, desde las coordenadas lógicas del materialismo dialéctico/constructivismo interaccionista, para romper abiertamente con el mecanismo ontogenético de la asociación refleja, asumiendo para ello una postura cercana a la de Humberto Maturana y Francisco Varela, diluyendo así algunas dicotomías presentes en las psicologías conductuales e interconductuales (como biológico-psicológico y forma-función).
XII. En Organización, estructura y coherencias mutuas se introduce una lógica alternativa para dar cuenta del objeto psicológico como momentos ontológicos coherentemente articulados con las tres formas del ser antes mencionadas. Esta lógica se fundamenta, por una parte, en la distinción hecha por Maturana (1995) entre la organización y la estructura de un sistema, cuyas consecuencias para la psicología se traducen en que los organismos/individuos/personas son sistemas organizados básicamente de la misma manera; lo importante aquí es que esta organización no cambia, pero su estructura organísmica/individual/personal se transforma dinámicamente a partir de su organización básica al contactar con el entorno, de manera que cuando tiene lugar un acontecimiento, lo que sea que le ocurra al sistema dependerá de su estructura y no sólo de lo que le pasa o se le hace. Por otra parte, se basa en el cuestionamiento de Varela (1995) a la lógica de correspondencia presente en la idea del reflejo de la realidad y en su propuesta de una lógica de coherencias mutuas que implica entender al organismo/individuo/persona como un sistema perceptivo autónomo, es decir, “una colección de estructuras activas que se auto corrigen, capaces de informar (o determinar) su entorno circundante en un mundo, a través de una historia de su acoplamiento estructural con él” (Borja, 2025, p. 51).
Como puede apreciarse, a lo largo de las páginas que conforman Soliloquios se invita constantemente a los lectores a confrontarse con aquello que, paradójicamente, los psicólogos hemos dado por supuesto sobre nosotros mismos en tanto organismos/individuos/personas en nuestro afán de merecer el título de científicos de la conducta, de la mente o del comportamiento. Esta invitación, suponemos, podría representar el germen que exhiba la necesidad de una ruptura epistemológica, si es que encuentra campo fértil en el entendimiento de quienes la reciban y estén dispuestos a aceptarla. Asimismo, se aprecia que los razonamientos, intuiciones, cuestionamientos y digresiones que integran los ensayos están escritos con una vocación didáctica que alienta a los lectores a transitar del soliloquio interactivo al coloquio sincrónico a través de un lenguaje común que se construye de forma conjunta capítulo a capítulo, en armonía con los momentos ontológicos del ser psicológico y la fenomenología de la vida ordinaria.
Desde nuestra perspectiva, lejos de representar una mera especulación aventurada acerca de nuestra naturaleza, el posicionamiento teórico desarrollado en esta obra revela una sensibilidad avezada que observa el mundo cotidiano y retrata a detalle los tiempos que corren en nuestra disciplina, así como en la vida psicológica de las personas comunes y corrientes. No cabe duda de que los tiempos están cambiando, tal y como lo sugiere el Zeitgeist de la psicología contemporánea.
Así, en aras de auspiciar diálogos y conversaciones en estos tiempos de cambio, y con el fin de enriquecer nuestro entendimiento acerca de nuestra naturaleza y sobre nuestra, ya de por sí compleja disciplina, consideramos que antes de conformarnos con la inconmensurabilidad como una condición disciplinar que parece condenar a la psicología a un estado preparadigmático, vale la pena intentar reconocer, en la medida de lo posible, las relaciones interteóricas entre las categorías y conceptos que enmarcan el quehacer de algunos psicólogos no mediacionales (véase Pérez-Almonacid, 2022). Tras la lectura de Soliloquios, consideramos que este podría ser el caso entre interconductistas y enactivistas, ya que, si bien ambos posicionamientos parecen diferir en su filosofía de la naturaleza, objeto de análisis y mecanismo ontogenético, en realidad comparten, a decir del autor del libro, un mismo marco onto-epistémico: el materialismo dialéctico. A nuestro juicio, el esfuerzo del profesor Jorge Borja Castañeda representa un hito en este sentido, toda vez que nos muestra una vía alterna cuya exploración podría resultar provechosa en aras de tender puentes que comuniquen formas aparentemente distintas y distantes de concebir, comprender y practicar la ciencia psicológica.
Notas
1. Algo que suele perderse de vista es que eso que conocemos como Interconductismo, no es sólo una metateoría para la psicología o filosofía psicológica, sino que es también una lógica de la ciencia o filosofía de la naturaleza. Esta filosofía (deudora de la metafísica de Aristóteles y sus intuiciones acerca el alma) es aplicable a la psicología, pero también a otras disciplinas científicas. En este sentido, la Teoría de la Conducta (TC) (Ribes & López, 1985; Ribes, 2010) representa una muestra, entre varias, de construcción científica sistemática de cohorte interconductual que derivó en la conformación de un sistema comprensivo que reinterpretó el campo de fenómenos psicológicos y propuso una forma alternativa y novedosa de enmarcarlos en una misma teoría psicológica.
2. El proceso de conocimiento en estos marcos es descrito y diagramado como “una relación entre el sujeto [S] que conoce y el objeto [O] por conocer” (Borja, 2025, p. 101).
3. A decir de Borja (2025), en esta configuración “el organismo no es un ente pasivo que solamente refleja la influencia de su entorno; por el contrario, se trata de un ser previamente organizado, con tendencias conductuales congénitas [énfasis añadido], comunes y diferentes, tanto entre especies, como entre individuos” (p. 126). Estas tendencias (expresadas de forma vocal, corporal, gestual y facial, en el caso de nuestra especie) constituyen el lenguaje primigenio y común de la humanidad, y se identifican con lo que coloquialmente reconocemos como afectos, es decir, emociones, sentimientos, actitudes y otros términos asociados.
4. Tanto el conductismo como el interconductismo trasladaron a la psicología, advertida o inadvertidamente, esta manera de concebir lo biológico para definir el sustrato material de sus respectivos objetos de estudio. Sin embargo, para Borja (2025), la aceptación de la reactividad biológica como base material de lo psicológico debe ajustar su concepción disciplinar con el fin de especificar “qué de esa reactividad […] es la que interesa en la psicología” (p. 282).
Agradecimientos
El autor de la presente reseña desea agradecer a los miembros del Laboratorio de Ciencia y Comportamiento Humano de la Universidad de Sonora por la revisión y las observaciones realizadas a una versión preliminar de este escrito.
Referencias
Bautista, R. (2019). Reposicionamiento en prácticas teóricas: un análisis conceptual y experimental [Tesis de doctorado no publicada]. Universidad Veracruzana.
Gutiérrez, G. (2018). Teorías en psicología. Integración y el futuro de la disciplina. Editorial El Manual Moderno.
Kantor, J. R. (1924-1926). Principlesofpsychology (Vols. 1-2). Principia Press.
López, F. (2017). Cultura, individuo y juegos de lenguaje. Una aproximación naturalista al conocimiento. Universidad Veracruzana.
Maturana, H. (1995). Todo lo dice un observador. En W. Thompson (Ed.), Gaia. Implicaciones de la nueva biología (pp. 63-79). Editorial Kairós.
Pérez-Almonacid, R. (2018). Límites de la integración teórica en psicología. En G. Gutiérrez (Ed.), Teorías en psicología. Integración y el futuro de la disciplina (pp. 24-67). Editorial El Manual Moderno.
Pérez-Almonacid, R. (2022). Las psicologías no mediacionales: introducción. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 14(2), 7-34. https://doi.org/10.17533/udea.rp.e350951
Pérez-Almonacid, R. (2025). Psicologías no mediacionales: una integración como sistemas dinámicos ontogenéticos. Acta Comportamentalia, 33(1), 155-184. https://doi.org/10.32870/ac.v33i1.88529
Ribes, E. (2000). Las psicologías y la definición de sus objetos de conocimiento. Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, 26(3), 367-383. https://doi.org/10.5514/rmac.v26.i3.23502
Ribes, E. (2004). ¿Es posible unificar los criterios sobre los que se concibe la psicología? SumaPsicológica, 11(1), 9-27. https://www.redalyc.org/pdf/1342/134233584001.pdf
Ribes, E. (2010). Teoría de la conducta 2: Avances y extensiones. Editorial Trillas.
Ribes, E., & López, F. (1985). Teoría de la conducta: Un análisis de campo y paramétrico. Editorial Trillas.
Varela, F. (1995). Haciendo camino al andar. En W. Thompson (Ed.), Gaia. Implicaciones de la nueva biología (pp. 47-62). Editorial Kairós.
