Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Estudios Superiores Iztacala*
Maricela Osorio-Guzmán. Correo electrónico: maricela.osorio@iztacala.unam.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7798-5301. Tel. 5623 1333 ext. 39806
* Avenida de los Barrios Número 1, Colonia Los Reyes Ixtacala Tlalnepantla, Estado de México, México. C.P. 54090
La violencia en el noviazgo se ha consolidado como un problema de salud pública de creciente preocupación, debido a sus implicaciones sociales y a las consecuencias negativas que genera en la salud biopsicosocial de las personas jóvenes (Organización Panamericana de la Salud [OPS] & Organización Mundial de la Salud [OMS], 2002). Este fenómeno es entendido como cualquier acto que causa daño físico, emocional, sexual, o simbólico dentro de una relación, ha sido definido como una forma de violencia interpersonal que puede incluir comportamientos de control, agresión física y/o sexual, manipulación emocional y coerción psicológica (Pazos et al., 2014).
En México, las cifras relacionadas con la violencia, particularmente hacia las mujeres, han aumentado de forma alarmante. Según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI] (2021) el 70.1 % de las mujeres de 15 años y más, reportaron haber experimentado, al menos una situación de violencia a lo largo de la vida. La violencia psicológica fue la más frecuente (51.6 %), seguida de la violencia sexual (49.7 %), la violencia física (34.7 %) y la violencia económica, patrimonial y/o por discriminación (27.4 %).
En este sentido, la investigación científica ha respondido a esta necesidad mediante estudios que dan cuenta de su alta prevalencia y las profundas repercusiones en la salud física, psicológica y emocional, especialmente en adolescentes y jóvenes (Gallegos et al., 2019; Osorio-Guzmán & Ruíz, 2011). La violencia, además, no distingue clase social, religión, sexo, edad, nivel educativo (Ramírez & Núñez, 2010), u orientación sexual (López de Loera, 2019; Osorio-Guzmán, 2015); lo cual refuerza su carácter estructural y transversal (Osorio-Guzmán & Ruíz, 2011; Osorio-Guzmán, Prado, Morales, et al., 2021).
Respecto a la violencia en el noviazgo, puede entenderse como cualquier acto, omisión, actitud o expresión que genere, o tenga el potencial de generar daño emocional, físico o sexual dentro de una relación afectiva en la que se comparte una relación íntima sin convivencia, ni vínculo marital (Castro & Casique, 2010; Osorio-Guzmán, 2019; Osorio-Guzmán et al., 2012; Osorio-Guzmán et al., 2016).
Aunado a lo anterior, diversos estudios han señalado que la violencia en el noviazgo puede ser de carácter bidireccional, es decir, puede ser ejercida y experimentada por ambos miembros de la pareja (Alcalá et al., 2021; Dixon & Graham-Kevan, 2011; González Ortega et al., 2020; Osorio-Guzmán, Padro, et al., 2021; Pérez-Ruíz et al., 2018). Esta bidireccionalidad ha sido reportada principalmente en el caso de violencia psicológica, la cual incluye conductas destinadas a humillar, restringir o controlar a la pareja, tales como insultar, amenazar o limitar el contacto con amistades. Asimismo, se ha identificado que existen formas físicas de agresión (empujones, golpes, jalones, entre otros) y sexuales (como presionar o forzar al otro a participar en actos sexuales) que también pueden ser ejercidas por ambos miembros de la pareja (Archer, 2000; Ontiveros et al., 2020).
Si bien existe cierta paridad en la experiencia de victimización entre hombres y mujeres (Archer, 2000; Ontiveros et al., 2020); las diferencias en términos de frecuencia, severidad y consecuencias siguen siendo notables. En general, las mujeres tienden a sufrir formas de violencia más graves y con consecuencias más duraderas en su salud física y emocional (Gallegos et al., 2019; Martínez et al., 2016; Ontiveros et al., 2020; Sanhueza, 2016); aunque Rodríguez-Castro et al. (2021) encontraron que, las mujeres podrían perpetrar más cibercontrol que los hombres. Lo anterior subraya la importancia de considerar no sólo la presencia de violencias, sino también su intensidad, frecuencia, duración, el contexto relacional en que ocurre y a las personas implicadas (Ontiveros et al., 2020).
Así mismo, el auge de las tecnologías digitales ha introducido nuevas manifestaciones de violencia que transgreden los espacios tradicionales. Conductas como el monitoreo de redes sociales, el acceso no autorizado a dispositivos móviles, el envío de mensajes intimidatorios o el uso de contenido íntimo para ejercer control emocional; son expresiones contemporáneas de violencia digital en el noviazgo (Biolcati et al., 2021; Borrajo et al., 2015; Navarro et al., 2020).
Específicamente, el cibercontrol y la cibervigilancia constituyen las formas más comunes de abuso en línea, mediante las cuales las personas agresoras monitorean o intentan dominar la vida de sus parejas o exparejas, a través de prácticas como el uso excesivo de llamadas y mensajes, la revisión de redes sociales sin permiso o incluso el uso de contraseñas compartidas (Rodríguez-Castro et al., 2021; Rodríguez-Kuri et al., 2025; Víllora et al., 2019). Aunado a esto, se ha encontrado una asociación positiva entre la violencia cara a cara y la violencia en línea, lo que indica que las conductas agresivas presenciales pueden trasladarse al entorno digital (González Ortega et al., 2020; Rodríguez-Kuri et al., 2025).
Estas formas de violencia han cobrado especial relevancia entre adolescentes y adultos jóvenes, al tratarse de grupos altamente conectados e inmersos en la interacción digital donde los límites entre lo privado y lo público se diluyen con facilidad (Pérez-Vázquez & Rubio-Guzmán, 2025; Ruiz-Palomino et al., 2021).
Frente a este panorama, se destaca la necesidad de contar con instrumentos psicométricos actualizados, culturalmente pertinentes, válidos y confiables, que permitan evaluar con precisión el fenómeno y, a partir de ello, diseñar estrategias de prevención e intervención más eficaces (González-Gijón & Soriano-Díaz, 2021; Navarro et al., 2020; Osorio-Guzmán, 2014; Persram et al., 2021; Ricks et al., 2023). A su vez, la justificación para el diseño de nuevos instrumentos de medición de la violencia digital radica en la naturaleza cambiante y emergente del fenómeno, así como la urgencia de abordar este problema de salud pública desde una perspectiva integral (Dodaj et al., 2020; Navarro et al., 2020; Rodríguez-Domínguez et al., 2020; Ruel et al., 2020; Taquette et al., 2020; Vicario et al., 2019).
Con base en lo anterior, en Iberoamérica se han desarrollado y validado instrumentos que dentro de sus dimensiones de evaluación abordan la violencia digital. Entre las herramientas generales más recientes destacan: el Cuestionario de Violencia entre Novios [CUVINO] (Rodríguez-Franco et al., 2010; α=.93) y la versión CUVINO-R (Rodríguez-Díaz et al., 2017; de 42 reactivos, con α=.82; y la de 20 ítems, con α=.85), escalas que incluyen ítems de invasión de la privacidad. Otro instrumento es la Escala Multidimensional de Violencia en el Noviazgo [EMVN] (García-Carpintero et al., 2018; α=.91-.93; 32 ítems) y la versión corta EMVN 2.0 (García-Carpintero et al., 2022) (18 ítems; α=.80-.88), las cuales incluyen subescalas de ciberacoso y vigilancia electrónica; al igual que el Cuestionario Violencia en las relaciones de pareja jóvenes (VIREPA) (González-Gijón & Soriano-Díaz, 2021; α=.93, ω=.90) y la Escala de Violencia Psicológica en el Noviazgo (EVPN) (Jiménez et al., 2019; α=.95); aunque, la estructura de estos instrumentos no es exclusiva para el entorno digital ni profundizan en la totalidad de sus manifestaciones.
Si bien existen herramientas específicas éstas tienen algunas limitaciones. Un instrumento que permite evaluar la violencia digital es la Escala de Ciberviolencia en Parejas Adolescentes (Cib-VPA) (Cava & Buelga, 2018) la cual reporta niveles de consistencia interna que oscilan entre moderados y bajos α=.66 -.77. Otro instrumento es el Cyber Dating Abuse Questionnaire (CDAQ) de Borrajo et al. (2015) que cuenta con una confiabilidad de α=.85, validada para población mexicana, pero conformada por subescalas que pueden presentar baja consistencia interna (González Ortega et al., 2020; Hidalgo-Rasmussen et al., 2022). Es decir, que los instrumentos existentes hasta ahora tienen limitaciones culturales y de consistencia interna en sus diferentes dimensiones, lo que conlleva a la necesidad de desarrollar herramientas de evaluación culturalmente válidas.
Aunado a lo anterior, la limitada investigación sobre la frecuencia y cronicidad del abuso en línea junto con los resultados inconsistentes respecto a los roles de género en la perpetración y victimización, resaltan la necesidad de instrumentos de medición más precisos y sensibles (Víllora et al., 2019). De manera complementaria, la normalización de las conductas de ciberacoso por parte de los jóvenes, quienes las perciben como aceptables o incluso como una señal de afecto, representa un desafío metodológico para su adecuada identificación mediante estrategias de evaluación a través de los instrumentos actuales. En este sentido, se requiere el diseño de instrumentos que capturen la detección de percepciones sutiles asociadas a estas conductas (Rodríguez-Castro et al., 2021; Rojas-Alonso & Fuentes-Flores, 2025). Por ello, es fundamental contar con herramientas que permitan diferenciar las diversas modalidades de violencia digital, como la cibervigilancia y la agresión directa, a fin de favorecer una comprensión más profunda del problema (Rodríguez-Kuri et al., 2025; Rodríguez-Castro et al., 2021).
Además, la construcción de un instrumento para evaluar la violencia en el noviazgo no sólo requiere un sustento teórico y empírico sólido, sino también la integración de las percepciones de los propios jóvenes que viven estas dinámicas. Por ende, es necesario considerar sus opiniones, para así comprender cómo definen, experimentan, identifican y clasifican la violencia en sus relaciones, así como la manera en que la perciben en entornos presenciales y digitales. La relevancia de esta aproximación radica en que los y las jóvenes son quienes enfrentan directamente la emergencia de nuevas formas de maltrato, especialmente mediadas por la tecnología, por lo que su voz resulta fundamental en la identificación de categorías y significados vigentes para ellos(as). En este sentido, la aportación de los jóvenes, a través de estrategias como los grupos focales, conformados por hombres, mujeres y personas de la diversidad sexual de diferentes niveles académicos (desde bachillerato hasta posgrado), ofrecen un espacio plural y representativo para captar la complejidad del fenómeno y garantizar que el instrumento refleje las realidades contemporáneas de manera culturalmente pertinente y sensible a la diversidad (Baldry, 2013; Krueger & Casey, 2015; Rodas-Pacheco & Pacheco-Salazar, 2020).
Por todo lo anterior, el objetivo de este estudio fue diseñar y validar un cuestionario para evaluar la violencia en el noviazgo ejercida y recibida por jóvenes, en entornos presenciales y digitales.
Método
Diseño
Se empleó un diseño mixto secuencial exploratorio orientado al desarrollo y validación psicométrica de un instrumento. En este tipo de diseño, una fase cualitativa inicial permite explorar y generar indicadores empíricos que posteriormente fueron evaluados mediante procedimientos cuantitativos de validación (Creswell & Plano Clark, 2018).
En la fase cualitativa se empleó un grupo focal con estudiantes para identificar manifestaciones y significados asociados a la violencia en el noviazgo en contextos presenciales y digitales. La información obtenida se utilizó como base para la generación inicial de reactivos del instrumento (Etapa I). Posteriormente, en la fase cuantitativa instrumental (Etapa II), se evaluaron las propiedades psicométricas del cuestionario mediante análisis factorial exploratorio (AFE) y confirmatorio (AFC), así como indicadores de fiabilidad. Este tipo de estudios se clasifica dentro de los estudios instrumentales, cuyo objetivo principal es desarrollar y analizar las propiedades psicométricas de instrumentos de medición psicológica (Ato et al., 2013).
Participantes
Etapa 1. Fase cualitativa
Participaron 12 estudiantes reclutados mediante una convocatoria difundida en las redes sociales institucionales de bachillerato y universidad.
La muestra se conformó por estudiantes de bachillerato (42%), licenciatura (42%), maestría (8%) y doctorado (8%), con edades entre los 15 y 30 años (x̄ =19.25; DE=3.96). En cuanto al género, el 66.6% fueron mujeres y el 33.3% hombres; además, tres participantes se identificaron como personas de la diversidad sexual. Los criterios de inclusión fueron: ser estudiante de bachillerato o nivel superior, tener o haber tenido una relación de noviazgo y manifestar el deseo voluntario de participar.(x̄ = 19.84; DE=2.64)
Etapa 2. Fase cuantitativa
En la segunda etapa del estudio, participaron 2153 estudiantes de bachillerato (22.2%) y nivel universitario (77.8%), hombres (54.7%) y mujeres (45.3%), con edades comprendidas entre 15 y 36 años (x̄ = 19.84; DE=2.64). En cuanto a la formación académica, los participantes universitarios pertenecían a diversas carreras, entre ellas Psicología (12.8%), Medicina (11.5%), Biología (4.8%), Cirujano Dentista (6.6%), Enfermería (0.8%), Optometría (3.3%), Ecología (0.1%) e Ingeniería (13.0%); un 25.0% refirió cursar otras licenciaturas.
Instrumentos
En la etapa 2 se aplicaron cuatro instrumentos que se describen a continuación:
La cédula de datos sociodemográficos en la que se cubren especificaciones como la edad, el tiempo de noviazgo con la pareja, nivel socioeconómico, consumo de drogas, alcohol y tabaco, inicio de vida sexual, ocupación, nivel de escolarización, y finalmente se indaga con el participante si ha escuchado por parte de amigos o presenciado con sus padres, algún tipo de violencia.
El Cuestionario Violencia en el Noviazgo en Contextos Presenciales y Digitales, que es un instrumento diseñado para evaluar la prevalencia, frecuencia y bidireccionalidad (ejercida=E; recibida=R) de conductas de violencia en relaciones de noviazgo entre jóvenes en contextos presenciales y digitales.
El instrumento está conformado por 24 reactivos que se agrupan en cinco dimensiones de maltrato, cada una evaluada con puntuaciones separadas para maltrato ejercido y recibido.
Las dimensiones son las siguientes: Violencia Psicológica (seis ítems); Violencia Sexual (seis ítems); Violencia Física (cuatro ítems); Cibervigilancia (cuatro ítems); Violencia Digital Sexual (cuatro ítems). Cada ítem se responde mediante una escala tipo Likert de 5 puntos de frecuencia: 0 = Nunca, 1 = Alguna vez (1 o 2 veces) (1 punto), 2 = Ocasionalmente (3–6 veces) (2 puntos), 3 = Repetidamente (7–9 veces) (3 puntos), 4 = Frecuentemente (más de 10 veces) (4 puntos). Para facilitar la interpretación de los resultados, se establecieron niveles de severidad para cada dimensión de violencia. Como se observa en la Tabla 1, los puntajes se categorizaron en cuatro niveles: Sin maltrato, Bajo, Medio y Alto en función de los rangos de puntuación obtenidos en cada escala.
Tabla 1
Niveles de severidad y rangos de puntuación por dimensión de violencia (ejercida y recibida)
Dimensión Rangos de maltrato
Sin maltrato Bajo Medio Alto P. Mín-Máx
Violencia Psicológica 0 1 – 8 9 – 16 17 – 24 0 – 24
Violencia Sexual 0 1 – 8 9 – 16 17 – 24 0 – 24
Violencia Física 0 1 – 5 6 – 11 12 – 16 0 – 16
Cibervigilancia 0 1 – 5 6 – 11 12 – 16 0 – 16
Violencia Digital Sexual 0 1 – 5 6 – 11 12 – 16 0 – 16
Violencia Total 0 1 – 32 33 – 64 65 – 96 0 – 96
Nota: P. Mín-Máx = Puntaje Mínimo y Máximo
La Escala de Preocupación por el Futuro (Dark Future Scale [DFS]; Torrado et al., 2024) para evaluar el nivel de preocupación anticipatoria respecto al futuro. Esta escala consta de siete ítems con respuestas tipo Likert de siete puntos (0 = Totalmente falso a 6 = Totalmente verdadero), donde valores más altos indican una mayor preocupación por el futuro. Las puntuaciones se interpretan en tres niveles: 0 a 10, preocupación baja, 11 a 20, preocupación moderada y 21 a 30, preocupación alta. El coeficiente Omega de McDonald arrojó un valor igual a .92.
La Escala de Satisfacción con la vida (Satisfaction With Life Scale [SWLS]; López-Ortiz et al., 2023) la cual se compone de cinco ítems con una puntuación tipo Likert de siete puntos (1 a 7), que miden el grado de satisfacción global con la vida del participante. La interpretación de las puntuaciones totales es la siguiente: 31 a 35 muy satisfecho, 26 a 30 satisfecho, 21 a 25 un poco satisfecho, 20 neutral, 15 a 19 un poco insatisfecho, 10 a 14 insatisfecho, 5 a 9 muy insatisfecho. El α de Cronbach fue de 0.83.
Procedimiento
Etapa 1. Generación de reactivos.
Se realizó un grupo focal con estudiantes con una duración de 90 minutos. Durante la sesión, se discutieron conceptos, tipos, causas y consecuencias de la violencia en el noviazgo, incluyendo el maltrato digital, la cibervigilancia, entre otras. La sesión fue grabada y transcrita para su análisis cualitativo.
A partir de esta sesión y de las aportaciones de los participantes se redactaron 80 reactivos, que fueron revisados por tres expertos quienes seleccionaron y revisaron la claridad, relevancia y coherencia de los ítems, siguiendo las pautas de Aiken (1980).
Etapa 2. Aplicación del instrumento
La versión final del cuestionario se aplicó de manera colectiva en diferentes aulas y horarios de clase.
Específicamente en bachillerato, los profesores responsables de los diferentes grupos recogieron el consentimiento y aplicaron la batería a los alumnos que cumplían con los requisitos.
Análisis de datos
En la primera etapa del estudio se realizó un análisis cualitativo de las transcripciones del grupo focal para identificar categorías emergentes y significados atribuidos a la violencia, siguiendo la propuesta metodológica de Rodas-Pacheco y Pacheco-Salazar (2020). Posteriormente, para calcular la validez de contenido, tres expertos evaluaron la claridad, la relevancia y la coherencia de los reactivos mediante el coeficiente V de Aiken (1980). Este índice oscila entre 0 y 1 y permite obtener el grado de acuerdo entre jueces, donde un valor cercano a la unidad indica un consenso elevado y proporciona un criterio estadístico objetivo para la selección o exclusión de los ítems; es decir que, un índice igual o superior a 0.75 es considerado como aceptable para la retención del reactivo en el instrumento final.
En la segunda etapa, se calcularon los estadísticos de pertinencia para la realización de los análisis factoriales exploratorio y confirmatorio. Para ello, la base de datos se dividió aleatoriamente en dos mitades equivalentes; una de ellas se utilizó para efectuar el análisis factorial exploratorio (AFE; n=1078) y la otra para el análisis factorial confirmatorio (AFC; n=1075). El AFE se llevó a cabo mediante el método de extracción de ejes principales y rotación Varimax, así mismo se empleó el indicador Kaiser-Meyer-Olkin para señalar la pertinencia del análisis. Posteriormente, se utilizó el método de máxima verosimilitud robusto (MLR). Este método proporciona errores estándar robustos tipo Huber-White y un estadístico χ² escalado robusto, lo que reduce el sesgo derivado del incumplimiento del supuesto de normalidad multivariada. Su uso se consideró pertinente dado que los ítems presentaron formato de respuesta ordinal y podían mostrar asimetría o curtosis en sus distribuciones (Li, 2016).
Se calcularon los índices Chi cuadrado (X2), grados de libertad (gl), tasa de ajuste (X2/gl), índice de ajuste comparativo (CFI), índice Tucker-Lewis (TLI), raíz de la media cuadrática residual estandarizada (SRMR), error de aproximación residual de la raíz de la media cuadrática (RMSEA) con intervalo de confianza (IC) del 95%. Como norma general, se establece un buen ajuste del modelo cuando: tasa X2/gl≤3; TLI>.90; CFI>.95; SRMR≤06; RMSEA≤06 (Hu & Bentler, 1999). Aunque, más recientemente hay autores como Arbuckle y Wothke (2006) y Hooper et al. (2008), quienes plantean índices más laxos (tasa X2/gl ≤ 5; TLI > .90; CFI > .90; SRMR ≤ .08; RMSEA ≤ .08 (Hooper et al., 2008; Hu & Bentler, 1999).
Como parte del análisis de validez de criterio, se utilizaron como medidas externas la Escala de Preocupación por el Futuro (DFS) y la Escala de Satisfacción con la vida (SWLS). A partir de ello, se estimaron coeficientes de correlación de Pearson entre las puntuaciones de la escala y las puntuaciones de ambos instrumentos, a fin de evaluar la relación del instrumento con variables teóricamente relevantes, a este respecto, se anticiparon correlaciones positivas con la DFS y negativas con la SWLS.
Para examinar la validez discriminante del modelo, se calculó la razón Heterotrait-monotrait de las correlaciones (HTMT) entre los factores latentes. Este procedimiento permite determinar si las dimensiones evaluadas representan constructos empíricamente distinguibles. Se consideró como criterio de validez discriminante adecuada que los valores de HTMT fueran inferiores a .85 (Henseler et al., 2015; Voorhees et al., 2016).
Finalmente se calculó la fiabilidad del instrumento a partir de alfa de Cronbach y omega de McDonald. De acuerdo con lo reportado por Viladrich et al., (2017), los valores se consideran aceptables si son superiores a .7; cuando se está desarrollando una nueva medida y valores superiores a .8 cuando se trata de alguna investigación. Todos los análisis se llevaron a cabo en los softwares SPSS (v. 26) y JAMOVI (v. 2.7.23).
Aspectos éticos
Todos firmaron el consentimiento informado, y se garantizó la confidencialidad y anonimato de la información. En el caso de los participantes menores de edad, se solicitó además el consentimiento informado de los padres o tutores.
Sobre la exclusión e inclusión en el estudio se consideraron los mismos que en la primera fase y se excluyeron los cuestionarios incompletos en más del 10% de los reactivos y respuestas inconsistentes o patrones de respuesta aleatorios.
El proyecto fue revisado y aprobado por la Comisión de ética de la UNAM Facultad de Estudios Superiores Iztacala (Of. No. 1727) y se siguieron los principios éticos para investigación con seres humanos establecidos por la Declaración de Helsinki.
Resultados
La aplicación del grupo focal permitió identificar categorías emergentes relacionadas con las formas en que los y las jóvenes conceptualizan la violencia en el noviazgo, tanto en contextos presenciales como digitales. Este procedimiento cualitativo aportó información clave para la redacción inicial de los reactivos, al recoger las experiencias, percepciones y significados atribuidos a conductas de control, cibercontrol, agresión psicológica, física, sexual y digital. Respecto al grado de acuerdo entre los jueces, se obtuvo un valor de V de Aiken para el total de la escala de .95, lo que indica validez de contenido del instrumento desarrollado.
Una vez delimitado el contenido (dimensiones y reactivos) del instrumento, se procedió a analizar su estructura interna, con una muestra aleatoria de 1078 casos; se llevaron a cabo los análisis factoriales exploratorios (AFE) para cada versión del instrumento, en la Tabla 2 se pueden observar los valores del indicador Kaiser-Meyer-Olkin (KMO>0.900) que describe la pertinencia de los análisis, el porcentaje de varianza explicada (superior a 50%) y los pesos factoriales de cada reactivo hacia su factor (λ>.300) .
Tabla 2
Cargas factoriales, índices de adecuación muestral (KMO) y varianza explicada del análisis factorial exploratorio del Cuestionario Violencia en el Noviazgo en Contextos Presenciales y Digitales
Violencia recibida Violencia ejercida
Reactivo F1 F2 F3 F4 F5 F1 F2 F3 F4 F5
Reactivo 1 .646 .606
Reactivo 2 .572 .556
Reactivo 3 .524 .481
Reactivo 4 .477 .459
Reactivo 5 .517 .454
Reactivo 6 .410 .428
Reactivo 7 .687 .370
Reactivo 8 .622 .554
Reactivo 9 .612 .550
Reactivo 10 .504 .541
Reactivo 11 .431 .484
Reactivo 12 .372 .470
Reactivo 13 .722 .700
Reactivo 14 .583 .632
Reactivo 15 .511 .300
Reactivo 16 .304 .470
Reactivo 17 .694 .591
Reactivo 18 .620 .543
Reactivo 19 .585 .496
Reactivo 20 .551 .434
Reactivo 21 .706 .797
Reactivo 22 .640 .749
Reactivo 23 .584 .705
Reactivo 24 .582 .575
KMO .928 .919
Varianza explicada 53.987% 57.024%
Nota: F1: Violencia Psicológica; F2: Violencia Sexual; F3: Violencia Física; F4: Cibervigilancia; F5: Violencia Digital Sexual; KMO: Kaiser-Meyer-Olkin.
Los resultados de la tabla anterior evidencian una adecuada estructura interna de instrumento, tanto para la forma de quien recibe violencia como para quien la ejerce. En primer lugar, el índice de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) mostró un valor satisfactorio, evidenciando que la matriz de correlaciones es apropiada para la aplicación del análisis factorial. En la misma línea, los pesos factoriales de los ítems resultaron adecuados (λ>.300), lo que indica una relación consistente entre los reactivos y los factores extraídos. Por otra parte, la varianza total explicada refleja que los factores identificados logran dar cuenta de una proporción significativa de la varianza del constructo evaluado.
Con base en la estructura identificada previamente, se procedió a calcular el análisis factorial confirmatorio con 1075 casos seleccionados aleatoriamente (AFC; Tabla 3), los resultados sugieren que, tanto para la escala de recibir como la de ejercer violencia, existe un ajuste razonable del modelo.
Tabla 3
Indicadores de ajuste del análisis factorial confirmatorio para las dimensiones ejercer violencia y recibir violencia.
X2 gl X2/gl CFI TLI SRMR RMSEA IC5%
Recibida 1424 242 5.884 .912 .900 .051 .058 .052-.063
Ejercida 1384 242 5.061 .945 .905 .044 .048 .041-.056
Nota: Chi cuadrado= (X2); grados de libertad= (gl); tasa de ajuste= (X2/gl); índice de ajuste comparativo= (CFI); índice Tucker-Lewis= (TLI); raíz de la media cuadrática residual estandarizada= (SRMR); error de aproximación residual de la raíz de la media cuadrática= (RMSEA).
En Figura 1 se presenta la estructura factorial, pesos factoriales y asociación entre los factores de ambas versiones del instrumento; del lado izquierdo se observa la estructura de la forma de la violencia recibida y del derecho de la violencia ejercida (Figura 1).
Figura 1
Representación de la estructura factorial del modelo de medición para la escala de maltrato recibido y ejercido.
Respecto a la relación del instrumento con otras variables, se observaron asociaciones positivas y estadísticamente significativas entre las puntuaciones y la escala de preocupación por el futuro, así como asociaciones negativas y significativas con la escala de satisfacción con la vida. Aunque las magnitudes de correlación fueron bajas, la dirección de los coeficientes fue consistente con lo esperado teóricamente, lo que aporta evidencia de validez de criterio (Tabla 4).
Tabla 4
Correlaciones entre las puntuaciones del instrumento y las escalas de Preocupación por el Futuro y Satisfacción con la Vida.
Dirección de la violencia Escala del instrumento DFS SWLS
Ejercida Psicológica .107** -.108**
Sexual .109** -.086**
Física .083** -.089**
Ciber Vigilancia .132** -.077**
Digital sexual .056* -.068**
Total .128** -.110**
Recibida Psicológica .176** -.160**
Sexual .176** -.157**
Física .135** -.118**
Ciber Vigilancia .115** -.116**
Digital sexual .085** -.091**
Total .185** -.172**
Nota: DFS= Preocupación por el Futuro; SWLS= Satisfacción con la Vida; *= nivel de significancia de 0.05; **= nivel de significancia de 0.01.
La validez discriminante se analizó mediante el índice HTMT (Heterotrait-Monotrait Ratio of Correlations). Los coeficientes entre los factores variaron de .397 a .748, todos por debajo del umbral de .85 sugerido en la literatura especializada, lo que respalda la adecuada diferenciación entre los constructos evaluados. Estos hallazgos indican que las dimensiones Psicológica, Sexual, Físico, Cibervigilancia y Digital Sexual, aunque relacionadas, representan dominios conceptualmente distinguibles dentro del modelo propuesto (Tabla 5).
Tabla 5
Índices HTMT de validez discriminante entre las dimensiones del instrumento
Psicológico Sexual Físico Ciber vigilancia Digital sexual
Psicológico 1.000 0.616 0.397 0.703 0.454
Sexual 0.616 1.000 0.689 0.615 0.748
Físico 0.397 0.689 1.000 0.518 0.681
Ciber vigilancia 0.703 0.615 0.518 1.000 0.577
Digital sexual 0.454 0.748 0.681 0.577 1.000
Finalmente, se evaluó la fiabilidad de ambas formas del instrumento, dónde se presentaron índices satisfactorios (Tabla 6).
Tabla 6
Fiabilidad del Cuestionario Violencia en el Noviazgo en Contextos Presenciales y Digitales, por escala y en la versión recibida y ejercida.
Escala Reactivo Alfa Omega
Recibida Ejercida Recibida Ejercida
Psicológico 1. Invalidar sentimientos .71 .78 .78 .70
2. Presionar con silencios/indiferencia para forzar a hacer algo
3. Insultar/humillar frente a otras personas
4. Hacer sentir en peligro cuando hay peleas.
5. Amenazar con suicidio
6. Decir que se maltrata porque se lo merecen
Sexual 7. Tocar partes del cuerpo sin consentimiento .83 .83 .83 .83
8. Comparar el rendimiento sexual con el de otras personas
9. Obligar a tener relaciones sexuales
10. Realizar actos sexuales que desagradan
11. Ignorar la solicitud de detenerse en el acto sexual
12. Mentir sobre el uso de protección
Físico 13. Lanzar objetos para lastimar .73 .74 .75 .75
14. Golpear dejando moretones o cicatrices
15. Amenazar con armas (de fuego o punzocortante)
16. Mandar a terceros a agredir
Cibervigilancia 17. Presionar para obtener todas las contraseñas de redes sociales .71 .79 .80 .71
18. Exigir en todo momento la ubicación real
19. Revisar redes sociales/celular sin consentimiento/ a escondidas
20. Controlar las publicaciones en redes sociales
Digital sexual 21. Compartir a otros, contenido sexual personal sin consentimiento .87 .82 .82 .87
22. Grabar/tomar fotos de contenido sexual personal sin consentimiento
23. Amenazar con divulgar fotos con contenido sexual personal en redes sociales
24. Exigir enviar material con contenido sexual personal
Total .899 .907 .905 .896
En la Tabla 6 se puede observar que los valores de alfa de Cronbach son satisfactorios en todas las dimensiones (α>70). Asimismo, el total del instrumento alcanzó índices sobresalientes (.899 para la forma recibida y .907 para la forma ejercida), lo que confirma la consistencia interna de la escala.
Discusión
Los resultados de este estudio permiten afirmar que el objetivo planteado de diseñar y validar un cuestionario para evaluar la violencia en el noviazgo ejercida y recibida por jóvenes en entornos presenciales y digitales, se alcanzó. Además, al recoger las experiencias, percepciones y significados emitidos por los(as) jóvenes participantes en la primera etapa del estudio, evidenció la validez de contenido del cuestionario, asegurando que las dimensiones contempladas responden a la realidad vivida por la población objetivo.
Así mismo, la evidencia cualitativa del grupo focal refuerza lo observado en los análisis cuantitativos, al mostrar que los y las jóvenes conceptualizan el maltrato no sólo en términos físicos o sexuales, sino también a partir de prácticas de control emocional y tecnológico; dato que converge con lo planteado por Ruiz-Palomino et al. (2021), como por Pérez-Vázquez y Rubio-Guzmán (2025), quienes destacan la normalización de ciertas conductas abusivas bajo la justificación del afecto.
En este sentido, el consenso alcanzado por los expertos, reflejado en el índice V de Aiken (.95) en la escala total, ratifica la validez de contenido. A este respecto, el resultado no sólo cumple con los criterios de rigor psicométrico, sino que garantiza que el lenguaje y las situaciones descritas en los reactivos poseen una alta pertinencia cultural para la población estudiantil mexicana; lo que permite superar en cierto modo, las limitaciones de herramientas adaptadas de otros contextos que podrían no capturar las sutilezas de las relaciones juveniles locales (González-Gijón & Soriano-Díaz, 2021; Navarro et al., 2020; Ricks et al., 2023).
Al contrastar los resultados con las herramientas existentes en la región, (García-Carpintero et al., 2018; Rodríguez-Franco et al., 2010), se observa que el presente cuestionario logra trascender la evaluación general de la violencia al profundizar en dimensiones digitales específicas, cibervigilancia y violencia digital sexual, con índices superiores a los reportados en adaptaciones previas en población mexicana (González Ortega et al., 2020; Hidalgo-Rasmussen et al., 2022).
De este modo, se atiende la urgencia de contar con herramientas culturalmente válidas (López-Cepero et al., 2014, 2015) que no sólo incluyan la tecnología como una subescala secundaria, sino que exploren la totalidad y sutileza de estas manifestaciones de maltrato identificadas directamente por los jóvenes en la fase cualitativa (Rodas-Pacheco & Pacheco-Salazar, 2020).
Adicionalmente, el AFE y AFC mostraron índices de ajuste satisfactorios, lo que respalda la pertinencia de la estructura de cinco dimensiones identificada: violencia psicológica, violencia sexual, violencia física, cibervigilancia y violencia digital sexual, y el valor de los índices obtenidos garantiza la solidez estadística del modelo (Hooper et al., 2008; Hu & Bentler, 1999).
En cuanto a la consistencia interna obtenida tanto en la escala de violencia recibida como en la de violencia ejercida, se puede considerar aceptable. Estos valores se sitúan por encima de los puntos de referencia propuestos por Viladrich et al. (2017), confirmando que las escalas diseñadas son robustas y estables. Así, el cuestionario constituye una herramienta confiable para la evaluación de la violencia presencial y digital, ejercida y recibida en el noviazgo en población joven.
De la misma forma y en línea con algunos autores (Castro & Casique, 2010; Osorio-Guzmán, 2019; Osorio-Guzmán et al., 2016), el instrumento refleja la multiplicidad de expresiones de violencia presentes en las relaciones afectivas juveniles. Particularmente, la inclusión de dimensiones de violencia digital responde a la emergencia de nuevas formas de control y coerción discutidas por los jóvenes y reportadas por Biolcati et al. (2021), Borrajo et al. (2015), Rodríguez-Castro et al. (2021) y Rojas-Alonso y Fuentes-Flores (2025), lo que indica que hay pertinencia cultural y actualización de situaciones en el cuestionario propuesto.
A su vez, la bidireccionalidad del constructo ha sido corroborada (Alcalá et al., 2021; Archer, 2000; Dixon & Graham-Kevan, 2011); por ende, se consideró necesario proponer una escala que permitiera evaluarla, ya que contar con un instrumento que mida simultáneamente las conductas ejercidas y recibidas posibilita obtener una visión más completa del fenómeno en una sóla evaluación. No obstante, es importante no perder de vista que las mujeres suelen experimentar consecuencias más severas (Martínez et al., 2016; Sanhueza, 2016).
Otro aspecto por resaltar, es que es importante analizar las conductas violentas presenciales y en línea ya que la violencia digital constituye una extensión de las dinámicas tradicionales de control y abuso (González Ortega et al., 2020; Rodríguez-Kuri et al. 2025) y con esta escala se puede corroborar. Además, el instrumento da cuenta de la intensidad y la frecuencia de las conductas evaluadas lo que puede permitir obtener distintos niveles de gravedad. La robustez psicométrica encontrada para estas escalas representa un aporte significativo al campo, en tanto responde a la necesidad planteada por López-Cepero et al. (2014, 2015) de contar con instrumentos culturalmente adaptados.
Por otro lado, la evidencia de validez basada en la relación con otras variables aporta una dimensión relevante sobre el impacto de la violencia en el desarrollo juvenil. La observación de asociaciones positivas con la preocupación por el futuro (DFS) y negativas con la satisfacción con la vida (SWLS) es consistente con la literatura que vincula el maltrato en el noviazgo con el deterioro de la salud psicológica (Gallegos et al., 2019; Osorio-Guzmán, 2019; Torrado et al., 2024) y el bienestar biopsicosocial (Rodríguez-Kuri et al., 2025; Ruel et al., 2020). Aunque el tamaño de las correlaciones fue leve, su significancia estadística confirma que la violencia, tanto en su forma presencial como digital, actúa como un factor que influye en la satisfacción por la vida y aumenta la preocupación por el futuro, lo que justifica la necesidad de intervenciones preventivas integrales.
Finalmente, a pesar de los resultados obtenidos, se identifican algunas limitaciones. El estudio se centró exclusivamente en población estudiantil lo que puede restringir la generalización de los resultados a jóvenes que no se encuentren en espacios académicos. En este sentido, se recomienda que futuras investigaciones evalúen la invarianza del instrumento utilizando muestras diversas.
Conclusiones
El instrumento construido presenta propiedades psicométricas sólidas, con una estructura factorial clara y una alta consistencia interna, lo que lo convierte en una herramienta confiable para la evaluación del constructo en jóvenes.
Aunado a lo anterior, el reconocimiento de la violencia digital como una dimensión diferenciada puede considerarse una de las principales aportaciones de este instrumento, ya que su inclusión refuerza la importancia de que las herramientas de evaluación se adapten a los cambios tecnológicos que inciden en la dinámica de las relaciones de noviazgo.
Asimismo, la evidencia de la bidireccionalidad de la violencia subraya la necesidad de diseñar mediciones que consideren tanto a las víctimas como a los perpetradores.
De la misma manera, la integración de una fase cualitativa en el diseño del instrumento permitió que las dimensiones finales reflejaran con alta precisión los significados y experiencias de la población objetivo, lo cual se vio ratificado por un índice V de Aiken alto que demuestra validez de contenido y pertinencia cultural. Por otra parte, la capacidad del cuestionario para asociarse con indicadores de satisfacción con la vida y preocupación por el futuro lo posiciona no sólo como una herramienta diagnóstica de la violencia, sino como un indicador del deterioro en la salud psicológica y el bienestar biopsicosocial de los jóvenes. De este modo, el instrumento puede convertirse en un insumo para la detección temprana de riesgos en contextos académicos.
Finalmente, se espera que los resultados que se obtengan a partir de la aplicación de este instrumento puedan servir para diseñar programas de prevención e intervención que aborden tanto la violencia tradicional como la digital, y que, cuestionen las creencias normalizadoras que la sostienen. Además, la aplicación del cuestionario a poblaciones diversas (fuera del ámbito educativo y en diferentes contextos socioculturales) puede ser útil para describir este fenómeno en diferentes muestras.
Aiken, L. R. (1980). Content validity and reliability of single items or questionnaires. Educational and Psychological Measurement, 40, 955-959
Alcalá, S. X., Cortés-Ayala, L., & Vega-Cauich, J. (2021). Dependencia emocional y violencia en el noviazgo en estudiantes preuniversitarios. Revista de Psicología Clínica y del Comportamiento 12(1), 29-45. https://doi.org/10.29059/rpcc.20210615-129
Arbuckle, J. L., & Wothke, W. (2006). AMOS (Version 7.0) [Software]. IBM Corp
Archer, J. (2000). Sex differences in aggression between heterosexual partners: A meta-analytic review. Psychological Bulletin, 126, 651-680. https://doi.org/10.1037/0033-2909.126.5.651
Ato, M., López-García, J. J., & Benavente, A. (2013). A classification system for research designs in psychology. Anales de Psicología, 29(3), 1038–1059. https://doi.org/10.6018/analesps.29.3.178511
Baldry, A. (2013). Focus group in azione. L'utilizzo in campo educativo e psicosociale (7.ª ed.). Carocci editore.
Biolcati, R., Pupi, V., & Mancini, G. (2021). Cyber dating abuse and ghosting behaviours: personality and gender roles in romantic relationships. Current issues in personality psychology, 10(3), 240–251. https://doi.org/10.5114/cipp.2021.108289
Borrajo, E., Gámez-Guadix, M., & Calvete, E. (2015). The development and validation of the cyber dating abuse questionnaire among young couples. Computers in Human Behavior, 48, 358-365. https://doi.org/10.1016/j.chb.2015.01.063
Castro, R., & Casique, I. (2010). Noviazgo y violencia en el noviazgo: definiciones, datos y controversias. En R. Castro, & I. Casique (Ed). Violencia en el noviazgo entre los jóvenes mexicanos (pp.17-28): UNAM, CRIM https://www.uv.mx/cendhiu/files/2016/01/4-lectura-violencia-en-el-noviazgo.pdf
Cava, M. J., & Buelga, S. (2018). Propiedades psicométricas de la Escala de ciber-violencia en parejas adolescentes (Cib-VPA). Suma Psicológica, 25(1), 51-61. https://doi.org/10.14349/sumapsi.2018.v25.n1.6
Creswell, J. W., & Plano Clark, V. L. (2018). Designing and conducting mixed methods research (3rd ed.). SAGE.https://us.sagepub.com/en-us/nam/designing-and-conducting-mixed-methods-research/book241842
Dixon, L. & Graham-Kevan, N. (2011). Understanding the nature and etiology of intimate partner violence and implications for practice and policy. Clinical Psychology Review,31(7), 1145-1155. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2011.07.001
Dodaj, A., Sesar, K., & Šimić, N. (2020). Impulsivity and Empathy in Dating Violence among a Sample of College Females. Behavioral Sciences, 10(7), 117. https://doi.org/10.3390/bs10070117
Gallegos, V. A., Sandoval, C. A. B., Espín, M. M. F., & García, M. D. A. (2019). Autoestima y violencia psicológica contra mujeres universitarias en sus relaciones de pareja. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1(3), 139-148.https://doi.org/10.62364/sspdpe24
García-Carpintero, M. Á., Rodríguez-Santero, J., & Porcel-Gálvez, A. M. (2018). Diseño y validación de la Escala para la Detección de la Violencia en el Noviazgo en jóvenes de la Universidad de Sevilla (España). Gaceta Sanitaria, 32(2), 121-128. https://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.09.006
García-Carpintero, M. Á., Tarriño-Concejero, L., Gil-García, E., Porcel-Gálvez, A. M., & Barrientos-Trigo, S. (2022). Short version of the Multidimensional Scale of Dating Violence (MSDV 2.0) in Spanish-language: Instrument development and psychometric evaluation. Journal of Advanced Nursing, 78(11), 3840-3852. https://doi.org/10.1111/jan.15300
González Ortega, J. L., Romero-Méndez, C. A., Rojas-Solís, J. L., & López Cortés, V. A. (2020). Violencia cara a cara (offline) y en línea (online) en el noviazgo de adolescentes mexicanos. Civilizar: Ciencias Sociales y Humanas, 20(38), 65–80. https://doi.org/10.22518/jour.ccsh/2020.1a09
González-Gijón, G., & Soriano-Díaz, A. (2021). Análisis psicométrico de una escala para la detección de la violencia en las relaciones de pareja en jóvenes. RELIEVE, 27(1), https://doi.org/10.30827/relieve.v27i1.21060
Henseler, J., Ringle, C. M., & Sarstedt, M. (2015). A new criterion for assessing discriminant validity in variance-based structural equation modeling. Journal of the Academy of Marketing Science, 43(1), 115–135. https://doi.org/10.1007/s11747-014-0403-8
Hidalgo-Rasmussen, C. A., Javier-Juárez, S. P., Chávez-Flores, Y. V., & Zurita-Aguilar, K. A. (2022). Adaptación transcultural del Cyber Dating Abuse Questionnaire (CDAQ) para jóvenes mexicanos. Suma Psicológica, 29(2), 138-145.https://doi.org/10.14349/sumapsi.2022.v29.n2.6
Hooper, D., Coughlan, J., & Mullen, M. R. (2008). Structural equation modelling: Guidelines for determining model fit. Electronic Journal of Business Research Methods, 6(1), 53–60. https://doi.org/10.21427/D7CF7R
Hu, L. T., & Bentler, P. M. (1999). Cutoff criteria for fit indexes in covariance structure analysis: Conventional criteria versus new alternatives. Structural Equation Modeling: A Multidisciplinary Journal, 6(1), 1–55. https://doi.org/10.1080/10705519909540118
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021. https://www.inegi.org.mx/programas/endireh/2021/#documentacion
Jiménez, J. S. F. G., Vázquez-Briones, M. P., & Rodríguez-Briones, J. N. (2019). Propiedades psicométricas de la Escala de Violencia Psicológica en la Pareja. Revista Iberoamericana de Psicología, 12(1), 89–100. https://doi.org/10.33881/2027-1786.rip.12108
Krueger, R. A & Casey, M. A. (2015). Focus groups: A practical guide for applied reserchers (5ªed.). Sage.
Li, C. H. (2016). Confirmatory factor analysis with ordinal data: Comparing robust maximum likelihood and diagonally weighted least squares. Behavior Research Methods, 48(3), 936–949. https://doi.org/10.3758/s13428-015-0619-7
López de Loera, B. B. (2019). Violencia en las Parejas de la Comunidad LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual). Revista Electrónica De Psicología Iztacala, 22(1). https://www.revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/68980
López-Cepero, J., Rodríguez-Franco, L., Luis, P. S., & Rodríguez-Díaz, F. (2015). Percepción y etiquetado de la experiencia violenta en las relaciones de noviazgo juvenil. Gaceta Sanitaria, 29(1), 21-26. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2014.07.006
López-Cepero, J., Rodríguez-Franco, L., Rodríguez-Díaz, F. J., & Bringas, C. (2014). Violencia en el noviazgo y violencia del compañero íntimo. Una revisión bibliográfica y bibliométrica. Arquivos Brasileiros de Psicologia, 66(1), 1-17. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=229030926001
López-Ortiz, A., Monjarás-Mauricio, A., & Reyes-López, M. (2023). Propiedades psicométricas y validación de la Escala de Satisfacción con la Vida en una muestra clínica mexicana. Psicología y Salud, 33(2), 283-289. https://doi.org/10.25009/pys.v33i2.2810
Martínez, J., Vargas, R., & Novoa, M. (2016). Relación entre la violencia en el noviazgo y observación de modelos parentales de maltrato. Psychologia. Avances de la Disciplina, 10(1), 101-112. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S1900-23862016000100010&script=sci_abstract&tlng=es
Navarro, J., Oliver, A., Carbonell, A., & Schneider, B. (2020). Effectiveness of a mobile App intervention to prevent dating violence in residential childcare. Psychosocial Intervention, 29(2), 59-66. https://doi.org/10.5093/pi2020a3
Ontiveros, G., Cantos, A., Chen, P. Y., Charak, R., & O'Leary, K. D. (2020). Is All Dating Violence Equal? Gender and Severity Differences in Predictors of perpetration. Behavioral Siences (Basel, Switzerland),10(7), 118. https://doi.org/10.3390/bs10070118
Organización Panamericana de la Salud, & Organización Mundial de la Salud. (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud: Resumen. https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/43431/9275324220_spa.pdf
Osorio-Guzmán, G. M. (2015). Violencia en el noviazgo de parejas del mismo género: Un problema no explorado. En M. E. Murueta Reyes y M. Orozco Guzmán (Eds.). Psicología de la violencia: causas, prevención y afrontamiento. (2.ª ed., tomo II, pp. 49-61). Manual Moderno.
Osorio-Guzmán, M, Prado, R. C., Morales, N. M., Maldonado, H., Peralta, P. J., Carozzo, C. J. C., & Benites, M. L. (2021). Investigación intercultural latinoamericana sobre maltrato en las relaciones de pareja de jóvenes universitarios. Interamerican Journal of Psychology, 55(3), e1441. https://doi.org/10.30849/ripijp.v55i3.1441
Osorio-Guzmán, M. (2014). Propiedades Psicométricas del Cuestionario Maltrato en el Noviazgo en una muestra de mujeres estudiantes mexicanas de nivel medio superior y superior. Salud Pública de México, 56(1), 40-47. https://doi.org/10.21149/spm.v56i1.7321
Osorio-Guzmán, M. (2019). Maltrato en el noviazgo universitario, análisis de las diferencias de género. En J. C. Carozzo y J. Chahuara. Bullying, Convivencia y Algo Más (Eds.). Universidad Santo Domingo de Guzmán SAC. pp. 15-36. https://www.alfepsi.org/wp-content/uploads/2019/10/Libro-Carozzo-Chahuara.pdf
Osorio-Guzmán, M., & Ruíz, O. N. (2011). Nivel de maltrato en el noviazgo y su relación con la autoestima. Estudio con mujeres universitarias. Uaricha Revista de Psicología (nueva época), 8(17), 34-48. https://www.revistauaricha.umich.mx/index.php/urp/article/view/452
Osorio-Guzmán, M., Prado, R. C., & Rodríguez, C. O. R. (2021). El Maltrato En El Noviazgo En Una Muestra De Estudiantes De Bachillerato. Revista de Educación y Psicología SIMBIOSIS. 1(1): 13-21. https://doi.org/10.59993/simbiosis.v1i1.1
Osorio-Guzmán, M., Tani, F., Bazán, G., Bonechi, A., & Menna, P. (2012). Cuestionario Maltrato en el Noviazgo (CMN): Instrumento Binacional (Italia-México). Revista de Psicología. Universidad César Vallejo, 14(1), 47-60. https://www.academia.edu/17075967/Revista_de_Psicología_2012_1_
Osorio-Guzmán, M., Villegas, A. A., & Rodríguez, V. H. (2016). Presencia, tipo y niveles de maltrato en el noviazgo en mujeres estudiantes de bachillerato y universidad. Revista Electrónica de Psicología Iztacala, 19(2), 569-584. https://www.revistas.unam.mx/index.php/repi/article/view/56350.
Pazos, M., Oliva, A., & Hernando, A. (2014). Violencia en relaciones de pareja de jóvenes y adolescentes. Revista Latinoamericana de Psicología, 46(3), 148-159. https://doi.org/10.1016/S0120-0534(14)70018-4
Pérez-Vázquez, C., & Rubio-Guzmán, E. M. (2025). Violencia en el noviazgo adolescente. Una revisión sistemática [Violence in teenage dating. A systematic review]. European Public & Social Innovation Review, 10, 01-23. https://doi.org/10.31637/epsir-2025-1259
Persram, R. J., Wong, T. K. Y., Vargas-Madriz, L. F., Konishi, C., Dryburgh, N. S. J., Dirks, M. A., Martin-Storey, A., & Craig, W. (2021). Development and Validation of the Teen Dating Aggression Measure Among Canadian Youth. Frontiers in psychology, 12, 763210. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.763210
Ramírez, C. A., & Núñez, D. A. (2010). Violencia en la Relación de Noviazgo en Jóvenes Universitarios: Un Estudio Exploratorio. Enseñanza e Investigación en Psicología, 15(2), 273-283. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29215980003
Ricks, J. M., Montgomery, C. M., & Nash, J. A. (2023). Measurement of Adolescent Dating Violence in Sexual Minority Youth: A Scoping Review. Aggression and violent behavior, 73, 101870. https://doi.org/10.1016/j.avb.2023.101870
Rodas-Pacheco, F. D., & Pacheco-Salazar, V. G. (2020). Grupos Focales: Marco de Referencia para su Implementación. INNOVA Research Journal, 5(3), 182–195. https://doi.org/10.33890/innova.v5.n3.2020.1401
Rodríguez-Castro, Y., Martínez-Román, R., Alonso-Ruido, P., Adá-Lameiras, A., & Carrera-Fernández, M. V. (2021). Intimate partner cyberstalking, sexism, pornography, and sexting in adolescents: New challenges for sex education. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(4), 2181. https://doi.org/10.3390/ijerph18042181
Rodríguez-Díaz, F. J., Herrero, J., Rodríguez-Franco, L., Bringas-Molleda, C., Paíno-Quesada, S. G., & Pérez, B. (2017). Validation of Dating Violence Questionnaire-R (DVQ-R). International Journal of Clinical and Health Psychology, 17(1), 77-84. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2016.09.001
Rodríguez-Domínguez, C., Pérez-Moreno, P. J., & Durán, M. (2020). Ciberviolencia en las relaciones de pareja: una revisión sobre su metodología de investigación. Anales de Psicología, 36(2), 200–209. https://doi.org/10.6018/analesps.370451
Rodríguez-Franco, L., López-Cepero, J., Rodríguez, F. J., Bringas, C., Antuña, M. A., & Estrada, C. (2010). Validación del cuestionario de violencia entre novios (CUVINO) en jóvenes hispanohablantes: Análisis de resultados en España, México y Argentina. Anuario de Psicología Clínica y de la Salud, 6, 45-52. https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/03d75046-a25d-4b14-9629-3fc2e68fe047/content
Rodríguez-Kuri, S. E., Muñoz-Ruiz, C., Fernández-Cáceres, C., López-Perea, I., Orta Maldonado, M., Monroy González, P., Bosch Baigts, A., & Santos Fragoso, J. (2025). Cyber Dating Abuse and Substance Use as Predictors of In-Person Dating Violence in Mexican Adolescents. Psychological Reports, 0(0), 1–26. https://doi.org/10.1177/00332941251316443
Rojas-Alonso, I., & Fuentes-Flores, E. (2025). Factores individuales predictores de la ciberviolencia de pareja en jóvenes universitarios de León. Enseñanza e Investigación en Psicología, 7(1). 1-12 https://doi.org/10.62364/bf0nej41
Ruel, C., Lavoie, F., Hébert, M., & Blais, M. (2020). Gender's Role in Exposure to Interparental Violence, Acceptance of Violence, Self-Efficacy, and Physical Teen Dating Violence Among Quebec Adolescents. Journal of interpersonal violence, 35(15-16), 3079-3101. https://doi.org/10.1177/0886260517707311
Ruiz-Palomino, E., Ballester-Arnal, R., Giménez-García, C., & Gil-Llario, M. D. (2021). Influence of beliefs about romantic love on the justification of abusive behaviors among early adolescents. Journal of Adolescence, 92, 126-136. https://doi.org/10.1016/j.adolescence.2021.09.001
Sanhueza, M. T. (2016). Violencia en las relaciones amorosas y violencia conyugal: Convergencias y divergencias. Reflexiones para un debate. Ultima década, 24(44), 133-167. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-22362016000100006
Taquette, S. R., Moraes, C. L., Borges, L., & Furtado, S. (2020). Teen-dating violence: conception of adolescents in a Brazilian metropolis. Journal of Injury and Violence Research, 12(2), 153–160. https://doi.org/10.5249/jivr.vo112i2.1528
https://doi.org/10.6018/analesps.549681
Vicario, I., Molina, A., & Fernández Fuertes, A. (2019). Comportamiento agresivo en las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes. Revista de Estudios de Juventud, 123, 93-107. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7272489
Viladrich, C., Angulo-Brunet, A., & Doval, E. (2017). A journey around alpha and omega to estimate internal consistency reliability. Anales de Psicología, 33(3), 755–782. https://doi.org/10.6018/analesps.33.3.268401
Villegas, M., & Martínez de Biava, Y. D. C. (2018). Una mirada integrativa de intervención de la violencia en el noviazgo. Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica, 37(5). https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55963207008
Víllora, B., Navarro, R., & Yubero, S. (2019). Abuso online en el noviazgo y su relación con el abuso del móvil, la aceptación de la violencia y los mitos sobre el amor. Suma Psicológica, 26(1), 46–54. https://doi.org/10.14349/sumapsi.2019.v26.n1.6
Voorhees, C. M., Brady, M. K., Calantone, R., & Ramirez, E. (2016). Discriminant validity testing in marketing: An analysis, causes for concern, and proposed remedies. Journal of the Academy of Marketing Science, 44(1), 119–134. https://doi.org/10.1007/s11747-015-0455-4
Maricela Osorio-Guzmán. Correo electrónico: maricela.osorio@iztacala.unam.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7798-5301. Tel. 5623 1333 ext. 39806